La fascia es la “filosofía del cuerpo”


La fascia es la red más generalizada, pero quizá menos entendida del cuerpo humano. Está presente de forma ininterrumpida pero con relevos. Envuelve y contiene todos los órganos, músculos, nervios, vasos sanguíneos, y a través de la sustancia fundamental está en contacto con las células.

Sus funciones son muy amplias:

🔹 Mantenimiento de la postura porque erige y modela la forma anatómica.

🔹 Contención de los órganos, los envuelve y separa, y a la vez conecta.

🔹 Soporte de la estructura muscular: rodea cada una de las fibras musculares y el propio músculo en su conjunto.

🔹 Forma parte de las “correas de transmisión de fuerzas”. Las conexiones musculares se producen gracias al tejido de la fascia.

🔹 Amortiguación de las cargas: su correcto funcionamiento favorece poder repartir la tensión adecuada en toda la estructura corporal.

🔹 Protección frente a choques: el tono adecuado logra una gran fortaleza

🔹 Intercambios y defensas: mantiene una relación e intercambio intra y extracelular. En situaciones de defensa interviene desde los primeros momentos a través de sus receptores sensoriales.

Es muy adaptable tanto en su forma como en composición. Se densifica al máximo en tendones y ligamentos, es muy resistente en las fascias de postura y muy laxa en las glándulas. También los huesos y cartílagos son densificación de las fascias.


El origen de la fascia está en nuestro desarrollo embrionario, en la parte llamada mesodermo, se produce un enrollamiento que genera un micro-movimiento que continúa para siempre. Este ligero movimiento interno continúa hasta la muerte, y es en gran parte el que muestra y condiciona la salud y equilibrio en los tejidos. Diferentes terapias corporales conectan con este impulso vital en forma de onda (lenta y suave) para favorecerlo.

La fascia es la “filosofía del cuerpo” lo que significa que conecta cada órgano a otro órgano. Tiene fibrillas nerviosas incrustadas a lo largo, y si no se tratan adecuadamente durante la curación de la lesión a la piel o al músculo, puede aparecer el dolor crónico.

Por su capacidad de decisiones autónomas se le conoce también como “el cerebro periférico”. Está dotada de “memoria celular” que graba los movimientos rítmicos embrionarios y todas las “batallas” en las que ha participado. Si hay una gran acumulación de éstas puede entrar en un proceso patológico, incluso degenerativo. Por eso es muy importante la “higiene fascial”.

El deterioro y rigidez de la fascia se produce por la falta de ejercicio y de hidratación, posturas incorrectas que congelan su movimiento interno, estrés, envejecimiento o comida basura. Puede ocurrir como un círculo vicioso: al volverse rígida la fascia hace presión sobre los receptores lo que disminuye la dopamina, y  el descenso de este neurotransmisor de sistema nervioso central el cerebro lo interpreta como una amenaza y se defiende creando dolor. Al sentir dolor tendemos a evitar determinados movimientos, pero esta inactividad (que es una de las causas de la rigidez inicial, ya que impide que la fascia retome su fase elástica.

La fascia responde muy bien al impulso mecánico, por eso la solución es moverse. Caminar cuatro días por semana cuatro o cinco kilómetros hace que la acción de la fascia se reparta de manera coordinada por todas las partes del cuerpo. Recuerda que al caminar los brazos deben estar en libertad de movimientos (no bolsas, no manos en bolsillos) para hacer una buena rotación entre la cintura escapular (zona de hombros, clavícula y escápulas) y la cintura pélvica. No debe haber limitaciones para que el movimiento pueda fluir. Y si puedes caminar en espacios verdes, obtendrás más oxígeno. 😉

💙 En Alissa potenciamos la cultura de hábitos saludables, aplicamos técnicas que benefician al organismo y recomendamos Pilates y Yoga como actividades terapéuticas que te ayudan a mejorar el funcionamiento de tus fascias.


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